
No hay que ser muy "sabio" para ver lo afortunado que es Luís Aragonés. Al de Hortaleza le salió todo que ni pintado en el partido que nuestra selección ganó en Dinamarca por un gol a tres. Convocó a Raúl, sí, sí, lo que leen, a Raúl. El espíritu del "7" blanco se dejó caer por el terreno de juego danés pero con otro apellido y otro dorsal, el "19" de Raúl Tamudo.
El periquito hizo el partido de su vida, anotó el primer gol del encuentro con un testarazo muy del que tira del carro, dio el pase al primer toque del segundo gol en la jugada perfecta que culmina Sergio Ramos con una "cuchara" muy raulista y, además, molesta en el tercero dentro del área pequeña como el que nunca hace nada. El eterno capitán estaba en el campo, no se lo quiso perder.
Pero esto no acaba aquí, a Luís le persigue la sombra de González Blanco, apenas duerme. Está obsesionado, incluso quiso llevar a otro Raúl para darle más morbo al tema, al pequeño de los Albiol de toda la vida, el "Xori" como se le llama por Villamarxant. Otro Raúl al que la "roja" no le venía pequeña, que se creció mirando al cielo mientras sonada el himno nacional.
Si es que el seleccionador hace la primitiva ese día y se hace millonario. Que se lesiona el "Niño" Torres, pues Tamudo se transforma en Pelé, que Silva está tocado, pues apuesto por los jugones y doy un recital.
¿Quién dijo que la suerte no existe?Que se lo pregunten a Luís.