Hoy es un buen día. Ayer me dieron un cheque para ingresar en cuenta, por mi labor productiva al frente de la empresa para la que presto mis servicios, y eso ya es motivo de felicidad. He ido a la entidad bancaria y la grata sorpresa que me he llevado ha sido máxima al ver a un viejo amigo granota. Éste, acérrimo levantinista, iba para lo mismo que yo, para ingresar un dinero que hacía tiempo que le había solicitado, y me ha dicho “¿sabes que ya tenemos el dinero del aval que teníamos que recibir? Ahora podremos pagar a toda esa gente que nos había denunciado y a la que debíamos dinero” yo le di la enhorabuena por doble motivo: por tener el ansiado dinero y por la victoria del domingo ante el Betis.
No me gusta hablar del plano que no sea deportivo, pero es que por fin el Levante UD respira económicamente gracias a esos 4 millones de euros que le vienen como caídos del cielo tras las denuncias presentadas por varios jugadores, exjugadores y extécnicos.
No obstante hay algo que me enciende, si el Levante va tan mal económicamente…. ¿Por qué Pedro Villarroel está sumido en un nuevo plan de primas si el conjunto engancha más de dos victorias seguidas? ¿Eso es motivación o despilfarro? Sencillamente no lo entiendo, y así se lo he hecho saber a mi amigo levantinista – todo esto en la cola del banco que cada día son más largas.
Pero como no me apetecía ni me apetece hablar de temas económicos me puse a hablar de la gesta del domingo. Le dije a mi amigo las sensaciones que tuve al ver ese gol de Javi Fuego. Al más puro estilo Alfonso, seguro que lo recordarán -el de la Eurocopa de Bélgica y Holanda y cuando ni siquiera tenía en mente dedicarme al mundo del faranduleo deportivo-, pues bien, esa sensación tuve, fue un calco, una ejecución perfecta, una demostración de por qué el Levante tiene que seguir en Primera. Y es que si un día antes desde, este foro se llamaba a la cordura y al sentimiento levantinista, los jugadores apechugaron y sacaron esa garra que no veía desde hacía ya mucho tiempo –porque lo de Almería no fue garra, fue el despertar de Riganò-. También le he dado la enhorabuena a mi amigo levantinista por el comportamiento de la afición, ya que pese a las pancartas merecidísimas de “Ratatouille estadium” o “Pedro llama a un exterminador de ratas”, el comportamiento de la afición fue para quitarse el sombrero –pese a que se apagaran las dos torres de luces-.
Nos llegó el turno de ingresar “los dineros” como dice mi madre, y poder respirar un poco, él con lo suyo y yo con lo mío que no es poco. Dándole suerte para él sábado le pregunte por lo de Robert - ese jugador que va a Buñol pero no entrena con el equipo; ese jugador que tiene ficha pero está apartado del equipo desde antes de iniciar la temporada- que y me dijo “Ese ya no es del club, ayer se desvinculó del equipo tras el juicio, así que no diré nada”. Es cierto, el futbolista más prepotente de la historia levantinista (ya que en su presentación decía que tendrían que cubrirle dos hombres para que no marcase) se iba por la puerta de atrás tras un juicio con Berson y Riga como testigos. Imagínense la escena Riga que no habla del todo bien y Berson que aún no se si tiene voz o qué, declarando en un juicio. Con voz o sin me despedí de mi amigo, y bueno por lo menos una cosa me quedó clara, con “la pasta en la saca” y una boca menos a la que alimentar, una vacante en la plantilla un posible fichaje más para diciembre ....¿o no le dejarán? parece que todo va viento en popa y a toda vela –que seguramente no será en Valencia con el Club Nautico Español-.









