Tras ganar la liga inglesa, el Manchester United de Cristiano Ronaldo se proclamó campeón de la Champions League al derrotar al Chelsea en los penaltis, coronándose "rey de Europa" por tercera vez en su historia, en una final dramática que tuvo todos los condimentos. Como era de esperar, la primera final en la historia entre equipos ingleses fue un evento lleno de emoción y excesivo nerviosismo. Los minutos iniciales se caracterizaron por mucha fricción y ninguna situación. Con el correr del tiempo fue el Manchester el que logró imponer su mejor juego y crear las situaciones de gol más peligrosas. Tevez no lograba entrar en juego, pero su movilidad en el ataque ayudaba a crear espacios. Ronaldo abrió la cuenta a los 27, tras un gran centro desde la derecha de Wes Brown. El portugués le ganó con mucha facilidad en el salto a Michael Essien y colocó el balón junto al palo derecho del checo Petr Cech, para conseguir su gol número 42 en esta temporada. A partir de ahí se vio lo mejor del conjunto de Alex Fergusson.
Cuando parecía que se iban al vestuario con el 1 a 0, un error defensivo y una serie de rebotes, el último en el capitán Ferdinand, le dio la posibilidad a Frank Lampard de marcar el empate, que cayó como un jarro de agua fría para los jugadores de Manchester. Tras el descanso se invirtieron los roles. Con la confianza por el empate, el equipo del israelí Avram Grant salió con todo a buscar la victoria. En cambio, los Reds se replegaron atrás con la idea de salir de contraataque. Pero las ocasiones de contragolpear para los recientes campeones de la Premier League, que le ganaron en la recta final justamente a Chelsea, fueron pocas. El Chelsea buscó intensamente el gol ante un Manchester desorientado y sin respuestas físicas ni futbolísticas. Apenas algunos intentos de Ronaldo y un buen remate de Tevez que pasó cerca funcionaron como oasis en medio del asedio del conjunto londinense. Essien llegó hasta el fondo, enganchó y se lo perdió enviando el balón por arriba. Más tarde, Didier Drogba estuvo cerca de cerrar el partido con un remate en el palo.
Sin diferencias en los 90 minutos, el juego se trasladó a la prorroga, con muchas situaciones de peligro, y con Tevez elevando su nivel de juego. Lampard, de media vuelta, sacó un zurdazo que se estrelló en el travesaño. Pero los Reds reaccionaron: Giggs se lo perdió adentro del área tras una corrida de Cole, y luego Tevez remató a las manos de Cech. Con las pulsaciones elevadas, el final fue emotivo y también violento: por una pelea generalizada, fue expulsado Drogba y amonestados Tevez y Ballack.
Tevez abrió la serie de los penaltis con un buen remate bajo, esquinado. El primero en fallar fue, paradójicamente, la estrella de Manchester, Ronaldo. Terry remató para cerrar el partido pero se resbaló y empató la serie. Luego, el que falló, decretando el título definitivamente para los Reds, fue Anelka. El Manchester United, campeón de la Champions League 2008.