Joan baja y Juan sube. Coincide el ocaso de Laporta en Barcelona con la llegada de Villalonga a Valencia. El inventor del círculo virtuoso como hoja de ruta para salir de las crisis futboleras ha cedido el relevo a otro líder kennediano, de dispares compañías políticas, pero unidos por el afán de expansión de la imagen de una entidad por todo el globo. Laporta ha manejado bien la explosión internacional del Barça, pero ha pinchado en la implosión, en adaptar al club a la realidad de su entorno. Villalonga debe imitarle si desea explotar la marca VCF en los mercados asiático y árabe, pero ser mucho más sensato en la gestión doméstica. De momento, confía en Villa, Silva y Joaquín para cimentar el círculo virtuoso. Aunque Villalonga no sea hombre de fútbol, en sus contactos tiene su gran aval. Al menos, confiemos en el nombre del banco del que es administrador: Espirito Santo. (Publicado en el diario Metro)PON AQUI EL RESTO DEL ARTICULO