(Pincha y escucha la victoria de Olano en Duitama'95)
Por Darío Muela.- Humilde donde los haya por lo que cuentan los que le conocieron, el maestro Vicente Marco siempre reconoció en sus últimos años que el Carrusel de ahora era infinitamente mejor que el presentado por Joaquín Prat y él. Evidentemente, la tecnología ha evolucionado mucho y ha multiplicado por mil las calidades radiofónicas. A lo largo del siglo XX han sido muchos los avances que han ido superando barreras técnicas para llegar al punto de escuchar al narrador del Bernabéu como si estuviera en nuestra propia casa.
Vicente Marco recordó en una de sus últimas entrevistas con José Ramón de la Morena aquella época en la que los narradores de "Carrusel Deportivo" salían de vez en cuando al bar de al lado del estadio para poder contar por teléfono lo que sucedía en el campo. Fueron los complicados e increibles inicios de uno de los inventos más importantes de la radiodifusión. Después llegarían las líneas telefónicas a los estadios y, más tarde, las RDSI que consiguen el sonido digital que reina hoy en día.
Tuve la oportunidad en un Levante-Mallorca de Copa del Rey de utilizar por primera y última vez en mi vida, a principios de la década, una de esas líneas telefónicas analógicas, las mismas que sirvieron para radiar, por ejemplo, el Mundial 82. Me sentí algo humillado en aquel momento por tener que recurrir, en plena consolidación de las líneas digitales, a ese cajetín que la 97.7 mantenía "con vida" en el Ciudad de Valencia. Ahora lo recuerdo con orgullo, por haber podido pisar dos épocas tecnológicas de la radio y haber podido navegar por los dos sonidos distintos, "el bueno" y "el malo". Fue mi primera intervención en un partido en directo, en diciembre de 2003, y mi primer segundo "en el aire" coincidió con un gol de Aganzo.
Y con ese sonido envejecido, con ese aroma colombiano y teléfonico, esuché el 23 de junio de 1995 la que conservo como la que es, para mí, la mejor narración de la historia. "Llora Karmele, y con Karmele, que llore y que tiembre España" o "Ahí está hirviendo el corazón de 40 millones de españoles" son frases que siempre quedarán, al menos para un servidor, como la caja de resonancia del día en el que Olano e Induráin hicieron un poco más grande el ciclismo español... y Ángel González Ucelay hizo un poco más grande la radio.