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Por Gustavo Clemente.- Parece que no apreciamos el desafío que lanza Unai Emery a la historia reciente de Mestalla. Con todo el respeto hacia los impagables momentos vividos, desde finales de los noventa, asociábamos el estilo del Valencia con el ventajismo, replegar al equipo y fiarlo a la contra, simples ajustes de cuentas. Esos goles que se beneficiaban del engaño o de la distracción mortal. Los hay que van de poetas, pero sólo les gusta que haya de donde agarrar. El Piojo López de turno sólo prestaba atención a la debilidad humana, al accidente o al imprevisto. Ustedes recordarán. Con las dificultades que ofrece una plantilla carente de los suplentes adecuados, el actual equipo empieza a cambiar la mentalidad general, en pro del espectáculo. Que se lo digan a Guaita, que estará a punto de enloquecer. Pero eso no es sólo una mala estadística, es una señal. Emery prepara la ventana necesaria para que sus jugadores se luzcan ante el mundo. Yo pondría el marco. (Publicado en el diario Metro)